Autoestima y fuerza interior en personas con trastornos de la conducta alimentaria
En el silencio de la pista, un caballo espera. No juzga, no compara, no mide. Simplemente siente. Y es en ese encuentro, libre de palabras, donde muchas personas que viven con problemas de autoestima o trastornos de la conducta alimentaria comienzan a reconectar con algo que creían perdido: su propio valor.
El caballo no se fija en la apariencia, ni en la imagen que proyectamos. Reacciona a la coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos. Por eso, trabajar junto a ellos se convierte en una poderosa experiencia de autoconocimiento. Cuando una persona se acerca a un caballo desde la ansiedad, la exigencia o el miedo, el animal lo percibe y lo refleja. Pero cuando se permite mostrarse tal cual es, sin máscaras, el vínculo se vuelve indisoluble.
Ese espejo emocional convierte a los caballos en auténticos maestros del equilibrio interior. En procesos terapéuticos o de coaching asistido con caballos, las personas con trastornos de conducta alimentaria (TCA) encuentran un espacio seguro para:
- Reconectar con el cuerpo, desde la presencia y no desde la exigencia.
- Aprender a poner límites y a expresar sus necesidades con firmeza y empatía.
- Desarrollar autocompasión, confianza y autoestima a través del vínculo con un ser vivo sensible y noble.
- Liberarse del control para abrirse a la confianza y al sentir.
Pero además, la práctica de la equitación —desde un enfoque consciente y respetuoso— refuerza este proceso de transformación. Montar a caballo implica equilibrio, coordinación, comunicación y confianza mutua. Cada avance, cada pequeño logro, se convierte en una metáfora de la vida: levantarse tras una caída, superar el miedo, volver a intentarlo.
A través de la equitación, las personas descubren que no necesitan controlar para avanzar, sino confiar; que el cuerpo puede ser un aliado y no un enemigo; que la fuerza no está en la perfección, sino en la constancia y el coraje de seguir adelante.
En @horsesoulcoaching hemos visto cómo, con el acompañamiento profesional adecuado, la terapia y la equitación se complementan para generar un profundo proceso de reconstrucción interior. Aparece la calma, renace la confianza y florece el instinto de superación que impulsa a seguir caminando, paso a paso, como el ritmo de un caballo sereno y firme.
El caballo no “cura”, pero enseña a escucharse, a respetarse y a vivir con más verdad. Y cuando eso sucede, la sanación empieza a tener raíces.
“Los caballos no te enseñan quién deberías ser. Te recuerdan quién ya eres.”
📍 En el Centro Ecuestre Alameda del Pardo, trabajamos con programas de coaching, equitación consciente y bienestar emocional asistidos con caballos, en colaboración con profesionales de la salud y asociaciones comprometidas con el bienestar mental y la autoestima.
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